Ortodoncia
Ortodoncia infantil: tecnología al servicio del crecimiento

Una de las preguntas que más nos hacen las familias en la consulta es a qué edad conviene traer a los niños al ortodoncista por primera vez. La respuesta sorprende a muchos padres: hacia los 6 o 7 años, cuando todavía conviven los dientes de leche con los primeros dientes definitivos. No se trata de poner aparatos cuanto antes, sino de mirar a tiempo. A esa edad el maxilar y la mandíbula crecen de forma muy activa, y observar ese crecimiento nos permite acompañarlo cuando hace falta y, sobre todo, quedarnos tranquilos cuando todo evoluciona con normalidad.
En la Clínica Dental Berriotxoa, en Basauri, entendemos la ortodoncia infantil desde esa idea: menos intervención y más criterio. La tecnología nos ayuda a ver con precisión lo que antes se intuía, pero la decisión de tratar o esperar depende siempre de cada niño. En este artículo os explico por qué esa primera revisión temprana es tan útil, qué papel juega el diagnóstico digital y en qué consiste la llamada ortodoncia interceptiva, sin dramatizar y sin prisas innecesarias.
¿Por qué la primera revisión hacia los 6-7 años?
La Sociedad Española de Ortodoncia y buena parte de las guías internacionales recomiendan una primera valoración alrededor de los 6-7 años. La razón es sencilla: es la etapa en la que erupcionan los primeros molares e incisivos definitivos y en la que empezamos a ver cómo encajan las dos arcadas. Muchos rasgos que más adelante pueden complicar un tratamiento —una mordida cruzada, una falta de espacio evidente, el hábito de chuparse el dedo que altera la forma del paladar o una mandíbula que crece desviada— se detectan justo en este momento.
Detectar no significa tratar de inmediato. En la mayoría de los casos, esa primera visita termina con una recomendación tan simple como volver a revisar dentro de unos meses. Lo valioso es tener al niño 'en el radar': el crecimiento facial ofrece ventanas de oportunidad que, aprovechadas en el momento adecuado, permiten abordar de forma más sencilla lo que más tarde podría exigir un tratamiento más largo o, en algunos casos, cirugía.
Diagnóstico digital: ver crecer con precisión
Uno de los cambios más importantes de los últimos años es cómo diagnosticamos. Antes dependíamos de moldes de escayola incómodos y de radiografías planas. Hoy, en Berriotxoa utilizamos el escáner intraoral, que registra la boca del niño en tres dimensiones en pocos minutos y sin la molestia de las pastas de impresión. Para los más pequeños resulta mucho más llevadero y, para nosotros, supone un modelo digital preciso sobre el que planificar.
Cuando el caso lo requiere, contamos además con CBCT, un TAC dental en 3D que muestra los dientes que aún no han salido, su posición dentro del hueso y la relación entre las estructuras. Es una herramienta que empleamos con criterio y solo cuando aporta información capaz de cambiar la decisión, buscando siempre la mínima dosis de radiación necesaria. Toda esa información se integra en un plan digital con el que anticipamos cómo puede evolucionar el caso y explicamos a las familias, con imágenes claras, qué estamos viendo y por qué proponemos una cosa u otra.
Ortodoncia interceptiva: guiar el crecimiento cuando está indicado
La ortodoncia interceptiva es la que se realiza en fase de crecimiento, aprovechando que los huesos maxilares todavía son moldeables. No busca alinear todos los dientes —eso suele hacerse más adelante, si hace falta—, sino corregir a tiempo un problema concreto para que no vaya a más. Algunos ejemplos habituales son la expansión del paladar cuando es estrecho y provoca una mordida cruzada, la corrección de ciertos hábitos o el guiado de la erupción de un diente que viene mal orientado.
La ventaja de intervenir en el momento adecuado es que trabajamos a favor del crecimiento del niño, y no en su contra. Con tratamientos relativamente sencillos y limitados en el tiempo podemos, en los casos indicados, reducir la probabilidad de extracciones futuras, disminuir el riesgo de traumatismos en dientes muy salidos o simplificar una segunda fase de ortodoncia. Ahora bien, quiero ser honesto: la interceptiva no está indicada en todos los niños ni conviene adelantar el tratamiento por sistema. Su valor está precisamente en aplicarla solo cuando de verdad aporta, y a veces la mejor decisión es esperar.
Sin alarmismo: cada niño tiene su ritmo
Me parece importante quitar presión a las familias. Que un niño necesite una revisión temprana no significa que vaya a llevar aparatos, ni que exista un problema grave. Muchas alteraciones leves de la mordida se resuelven solas con el propio crecimiento y el recambio de los dientes. Nuestro trabajo es distinguir lo que conviene vigilar de lo que conviene tratar, porque no todo lo que se ve hay que corregirlo.
Por eso en Berriotxoa preferimos un enfoque de observación activa: revisiones periódicas, sin prisa y explicando cada paso. Somos una clínica familiar —mi hermano, el Dr. Sergio Estefanía, y yo, junto con la Dra. Gabriela Paz— y atendemos a los niños de Basauri y del entorno de Bizkaia como nos gustaría que atendieran a los nuestros: con paciencia, sin generar miedo y sin proponer tratamientos que no aporten un beneficio claro.
Qué esperar de la primera visita
La primera revisión de ortodoncia infantil es tranquila y poco invasiva. Exploramos la boca, valoramos la mordida y el recambio de los dientes y, si lo consideramos necesario, tomamos un registro digital con el escáner o una radiografía. A partir de ahí os explicamos con claridad si conviene esperar y volver a revisar o si hay algo que sí merece la pena tratar ahora. En muchos casos, la conclusión es sencillamente citar de nuevo más adelante.
Si tenéis dudas sobre la boca de vuestro hijo o hija, o si vuestro dentista os ha sugerido una valoración de ortodoncia, podéis pedir cita en la Clínica Dental Berriotxoa, en Arabaren Kalea 5 (Basauri), en el teléfono 944 40 79 01. Una consulta a tiempo rara vez sobra y, con frecuencia, ayuda a tomar mejores decisiones sobre el momento y el tipo de tratamiento.
En resumen
- La primera revisión de ortodoncia se recomienda hacia los 6-7 años, aunque en la mayoría de los casos no implica poner aparatos de inmediato.
- El diagnóstico digital —escáner intraoral y, cuando está indicado, CBCT— permite valorar el crecimiento con precisión y explicar el caso a las familias.
- La ortodoncia interceptiva guía el crecimiento en la infancia y, cuando está indicada, puede simplificar tratamientos posteriores; no está indicada en todos los niños.
- No todos los niños necesitan tratamiento: muchas alteraciones leves se corrigen con el propio crecimiento y el recambio dentario.
- En la Clínica Dental Berriotxoa (Basauri, Bizkaia) trabajamos con observación activa y sin alarmismo.
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